Caos Permanente

por Manu Chatlani
(columna publicada en la revista de la ANDA).

Ríos de contenido en digital, sumado a una fuerte ola de nostalgia y a todo lo que la IA está intentando llenar, hace que veamos fuerzas que chocan. Muchas opciones para las audiencias. Especialmente los Z. Y es aquí donde las marcas deben definir afinar su narrativa y branding en digital para los próximos 2-3 años.

Referencia ochentera. Indiana Jones y el Templo de la Perdición. Harrison Ford en medio del puente. A un lado, el enemigo. Al otro, también. Se acercan a él y sus amigos. Es tanta la presión que Indy decide cortar el puente…
Hoy vemos esa misma presión a nivel de branding.

Hay 3 grandes fuerzas que están colisionando. Todas, tendencias muy marcadas que hacen que las personas naveguen y tomen distintos caminos, experiencias y decisiones (casi siempre, conectados a digital y en base a contenido consumido en redes sociales). Y son caminos que pueden complementarse y a la vez chocar. Es aquí donde las marcas deben tener claridad a la hora de escoger las formas de narrar y cómo ir ecualizando sus esfuerzos.

Vamos por parte.

Por un lado, tenemos al contenido en modo vertical que inunda todo. TikToks, Reels y Shorts. Chile es país top ten en el mundo a la hora de consumir videos cortos verticales. Y aquí aparecen marcas, creadores de contenido, deportistas, rostros e influencers. Todos creando a ritmo acelerado. Buscando los views (LA métrica hoy) y donde están dominando los que tienen una línea de contenido que tiene que ver más con la estética, la onda y un punto de vista único, que con la desatada locura de perseguir esas modas que duran 24 o 48 horas. Aquí son vitales las caras con las que crean las marcas. Y la frecuencia. Hacer un video al mes es equivalente a que ni siquiera haya puente.

Sumemos a ese río de contenido (algo que no va a parar), las posibilidades que les da la IA a las personas para crear mini virales. Vamos en el tercer año y la locura generada por Sora, Runway, Veo (de Google) y demases*, estamos viendo inundaciones con contenido “basura” (videos falsos que solo te arrancarán una sonrisa pero que nunca sucedieron ni tienen trascendencia) que empieza a poblar rápidamente las distintas redes sociales. Ante eso, muchos han empezado a dudar. Qué es real. Qué no.

Al otro lado, observamos el poder de la nostalgia. Drops, colecciones del pasado y un amor a lo vintage que ha inundado todo. Desde moda y zapatillas hasta cámaras digitales y bandas que se reúnen (Oasis, quizás el mejor ejemplo) para llenar estadios. Y las personas enloquecen. Especialmente los Z, que buscan el equivalente a un DeLorean para viajar a un mundo más análogo, con otra estética, donde pueden ser un poco más felices.

Y esa nostalgia también tiene que ver con la forma en que se consumen los contenidos. Cada vez hay una mayor inclinación por cámaras / filtros / lentes, que emulen otra época y que haga todo más “auténtico” y hermoso**.

“El grano de la película, los arañazos y los filtros vintage vuelven a estar de moda. Al igual que los discos de vinilo, estas imágenes de baja fidelidad transmiten una sensación más humana y auténtica. Para el público, aportan una sensación de comodidad y familiaridad, ya que recuerdan a las antiguas películas caseras y programas de televisión. Esto hace que el contenido resulte más cálido que los vídeos digitales pulidos. Desde vídeos musicales grabados en VHS hasta cortometrajes con superposiciones de 16 mm, el aspecto analógico da a los espectadores la sensación de estar viendo algo atemporal y auténtico”, apunta un artículo de Chris Suffield en el blog de Artlist.

Y mientras esas fuerzas chocan, lo que no cambia*** es que la atención sigue estando a nivel de redes sociales.

El 66% de la Generación Z conoce e investiga sobre marcas en redes sociales versus el 48% de los millennials. Casi el 50% de los Z han comprado en una app o plataforma social en el último año. Además, el 79% descubre nuevas marcas mientras consume redes sociales, el 76% descubre marcas nuevas o emergentes y para el 70% el proceso de compra se ha transformado en uno sin fricción.

El único problema es que esa no fricción está generando ruido y un dolor de cabeza para muchos. La experiencia de compra es cada vez menos sorpresiva y hasta cargada con culpa. Y se está transformando en una carga.

“El 27% de la generación Z afirma que, debido a las redes sociales, su experiencia personal de compra se ha vuelto más «irreflexiva» (en comparación con el 18% de los millennials). La generación Z es dos veces más propensa que los millennials a sentir que, debido a las redes sociales, su experiencia personal de compra se ha convertido en «algo menos especial» (el 23% de la generación Z frente al 10% de los millennials)”, vía Vogue y estudio de Archrival

La generación Z está rodeada por contenido que va a ritmo frenético. Ediciones que no dan descanso. Avisos. En todos lados. Creadores de contenido que te invitan a comprar. Y lo que falta es experiencias y más profundidad. Por hoy están comprando cosas de las que se arrepienten o que no necesitan. Y eso solo termina mal (en el mediano plazo).

Aquí el llamado de alerta a las marcas es a no saturar todo con avisos, a innovar y crear cosas experiencias distintas, además de buscar formas distintas de conectar con sus audiencias. Caminos más sutiles.

“La sutileza gana. La novedad gana. La gente está cansada de ser bombardeada con anuncios, marcas ruidosas y contenidos agresivos”, sentencia una columna en The Mercer Edition.

Lo que necesitamos es sí, contenido. Pero entender qué contenidos están consumiendo las audiencias****. Y diseñar contenidos y experiencias que entreguen calma, tranquilidad y que sean posibles de disfrutar sin la presión de hacer un click y comprar eso que terminará sepultado en el cajón, bajo calcetines o cables.

Y para eso hay que volver a ideas y puntos de vistas distintos. Cerrar el amplio margen que hay que para crear (tiempos, formatos, producción real + IA, con creadores que acompañan), levantar restricciones, cosas que no haremos y volver al guión y a la esencia de las marcas. Y desde ahí crear contenidos que inviten a soñar y conectar con la marca.

“Desde que empecé a crear cosas, siempre he oído decir que hay que pensar fuera de los límites establecidos. Pero cuanto más libre soy para crear lo que quiero, más me doy cuenta de que, a veces, es precisamente dentro de esos límites donde surge la magia. Tener restricciones, tener límites, es lo que te obliga a ser creativo”, explica en un video Peter McKinnon.

*Nombrar todas las plataformas implicaría sumar dos páginas más a esta columna.

**Aquí Leica hizo un gol de 30 metros al ángulo. Creó Leica Lux, una app para el iPhone para emular los distintos lentes y colores de sus cámaras, haciéndote vivir la experiencia de cámaras desde tu teléfono.

***Todo sigue siendo Instagram, TikTok y Youtube. Pero ya hay movimientos para sumar descubrimiento de marcas en apps que funcionan como comunidades y donde no vemos avisos. Substack es el mejor ejemplo.

***El 65% de lo que los jóvenes de 16 a 34 años consumen en TV no son series nuevas. Buscan las series antiguas. Las que les permite respirar y sentir alivio (Vía The Ankler y Nielsen).

6 cosas que debes saber de digital hoy

Algoritmos que siguen cambiando. Adicción al video vertical (tiktoks, reels, shorts) con Chile en el top ten en el mundo en consumo de ese tipo de contenidos. Y muchas tendencias que están mezclándose constantemente. En medio de todo eso, aquí hay 6 cosas que deberías saber de digital hoy. Vaya. Vea. Descargue.

Digital, los Z y tiempos de paradojas.

Una mirada a lo que está pasando en digital. Saturación de contenido por un lado. Una generación Z (que busca felicidad en las marcas) y que vive entre lo moderno y esa onda vintage.

Las 8 cosas que las marcas deberían estar haciendo

En la locura de contenido en redes sociales, con la tiktoktificación de ese contenido y frente a tantos desafíos culturales para las marcas hoy, en Jelly creamos una lista de 8 cosas que deberían estar viendo las marcas hoy. 

La Tiktoktificación del Consumo*

Más de 1.000 millones de usuarios activos en el mundo. Más de 13 millones en Chile. Y cada minuto del día se suben 23 millones de videos. TikTok creció rápido y se instaló como una de las redes sociales culturalmente más relevantes. Y provocó un contagio que está transformando todo. El ecosistema, la forma en que consumimos contenidos y experiencias y la forma en la que “viajamos” durante el proceso de compra.

La aparición del consumo de contenido entretenido e inspirador en formato vertical donde no importa la cantidad de seguidores sino qué tan bueno es el contenido (el algoritmo se encargará del resto), hizo que otras plataformas salieran a intentar replicar el modelo. Youtube con Shorts, Reels en Instagram y Facebook. LinkedIn ya estrenó una modalidad para consumir videos verticales y hay spots de televisión que simulan ser tiktoks o reels.

En esta batalla por la atención, las plataformas intentan arrebatarle el tiempo dedicado a TikTok, que reina y”supera ahora a todas las demás plataformas sociales en tiempo de visionado, con usuarios que pasan una media de 2,48 horas al día en la app, de acuerdo a un estudio de Maverix Insights & Strategy.

Mientras se libra esa batalla, los Z viven bombardeados de contenido, en un estado de caos puro. El 80% de esa generación está expuesta a más marcas y publicidad que cualquier otra generación (frente al 73% de los millennials). Y aman ese caos. Quieren poder navegar y encontrar lo que quieren, cuando quieran, sin interrupciones.

Pero es aquí, en este océano de contenidos, donde ven a los influencers, curadores de contenido y creadores como verdaderos faroles que los pueden guiar. Qué ver. Dónde detenerse. Qué consumir. Y aquí hay un camino obligado para las marcas. Ya sean B2B o B2C. Sumar caras a la comunicación. No basar todo en comunicar atributos, productos o taglines. Humanizar lo más posible el viaje, mostrando más que diciendo y transformar el viaje de descubrimiento (de un producto, destino de viaje, restaurante, zapatillas o una crema para el cuidado facial) en una experiencia.

Pero no basta con las caras.

Todo DEBE SER COOL. Los Z (cuyos hábitos suelen ser imitados por otras generaciones) están buscando marcas que construyan un universo donde reine lo cool, aunque sea caótico y no perfecto y cuadradito ante los ojos de la mesa de marketing.

“El 54% de la Generación Z afirma que sus marcas favoritas son las que les hacen sentir que forman parte de una comunidad. En otras palabras, las marcas cool son las que atraen a esta generación con algo más que un producto. Y como el 84% afirma que es más probable que compren a marcas que consideran cool que a otras que no lo son”, señala el estudio elaborado por la consultora Archrival.

Todo esto está haciendo que el funnel de compra también esté cambiando. Estamos pasando del modelo clásico de viaje casi lineal del consumidor a un modelo circular donde las personas, en cualquier momento del camino, pueden entrar a ver y consumir contenido de una marca para entender de dónde viene o hacia dónde va y ahí conectar de otra forma. Esto implica jugar, romper con viejos moldes, atreverse a innovar a la hora de comunicar y ser capaz de conectar auténticamente con las personas, creando mucho contenido que sea capaz de captar la atención y convertir todo en viajes experienciales para conectar.

Bienvenidos a la TikToktificación del contenido, el consumo y las experiencias.

*columna de Manu Chatlani, publicada en la revista de la ANDA.

Red Sessions, capítulo 3. Hablamos con José Miguel Ventura de La Vulca.

Red Sessions. Capítulo 3. Hablamos con José Miguel Ventura, socio fundador de La Vulca. Y el tema: la valentía de las marcas a la hora de tomar riesgos, de explorar y arriesgar.